Archive for the ‘Críticas’ Category
Watchmen
Written by Juan Jose on 25/03/2009 – 22:22 -Hoy, un comediante ha muerto en Nueva York, firmaba Rorschach, el último de los Vigilantes en activo sin contar al Dr. Manhattan, a cargo del gobierno. Y sobre ésta afirmación girará Watchmen, la tercera obra del visionario director de 300 Zack Snyder. Cuando en tu filmografía, escueta, podemos encontrar dos títulos tan distintos como El Amanecer de los Muertos y 300, un éxito en taquilla apabullante y un respaldo de la crítica casi unánime, es el momento de dar el paso. Dar el gran golpe. Te has presentado, ahora tienes que asentarte. Coger el sillón, bordarle tu nombre en letras de color escarlata, y sentarte con aires de superioridad, esperando que la ingente masa de seguidores se postre ante tí. Y eso es Watchmen. El intento de Snyder por grabar su nobmre a fuego en la historia.
Con las manos de Timur Bekmambetov (con las uñas suavemente perfiladas) y dandole un cuerpo de aristas y formas Tarantinianas con ideas de un cerebro con una clara tendencia a Terry Gilliam se pone al frente del proyecto imposible. La novela gráfica más laureada de todos los tiempos del genuino escritor Alan Moore era un proyecto imposible. Durante décadas se buscó al elegido para llevar la adaptación al cine a buen puerto, pero los intentos fueron fallidos. Falta de tecnología, falta de guión, falta de profundidad. Hasta que llegó Snyder y dió un golpe en la mesa. Ésta es mía.
Sin embargo, éste mismo hecho supone su alpha y su omega. Su principio y su fin. ¿Adaptación extremadamente fiel para que los fans no se te echen encima? ¿O adaptación adecuada a la gran pantalla, con guión revisado, recortado y perfeccionado para el celuloide? Snyder optó por la primera. Y eso supone un prisma que mucha gente no entenderá por la sencilla razón de que la obra original es tan intrincada, tan llena de matices, tan revirada y tan perfecta, que adaptarla tal cual produce dos efectos: La imposibilidad intrínseca de hacerlo, lo que conlleva al contento y crítica aceptable de los fans, y la apabullante desaprobación de los profanos que verán en la película una larga consecución de minutos llenos de cosas inconexas aparentemente.
También tiene relevancia la dimensión titánica del marketing que se ha llevado a cabo con la película, y que hizo crear unas expectativas tan altas (o más) que con The Dark Knight. Y eso, para la gente que se deja impresionar facilmente, es un problema. Porque cuando tienes unas expectativas tan sumamente altas, sueles darte la hostia padre. Si no sabes manejarlas, claro.
Pero hablando de la película propiamente dicha, se trata de una obra de arte de una plasticidad visual envidiable. Todo un alarde audiovisual de proporciones gigantescas, unos fuegos artificiales que, sin embargo, no renuncian a la profundidad de sus personajes. Una profundidad superficial, sí, pero suficiente para situarnos en una sociedad corrompida por la Guerra Fría y la sombra de una guerra nuclear. Unos superhéroes que, sin tener superpoderes, fueron en su día adalides de los valores rectos y la defensa del prójimo y que ahora se han visto relegados a un segundo plano, casi un tercero. Odiados y temidos a partes iguales. Y prohibidos por el gobierno. Todo aderezado con una especie de caza de brujas que comienza con el asesinato del Comediante.
Zack Snyder nos traslada la atmósfera del comic (porque es imposible hacer una crítica de Watchmen sin una referencia explícita a la obra original, no así al pene azulado del semidios Dr. Manhattan… ¡Uy! La hice… Perdón.) e incluso de lagunas de las escenas, pero no le quita intensidad ni buen hacer. Y la única variación que incluye en el guión es, sin duda, para bien. La trama gana en consiestencia y coherencia y se vuelve todavía más concluyente. Nada sobra y nada falta. Algo de profundidad, quizá. Pero entonces estaríamos hablando de una miniserie, de una trilogía, o de una película de tropecientas horas. Y esa no era la intención.

En el apartado actoral poco se puede decir. Destacar la labor de Jackie Earle Harley en el papel del carismático Rorschach y pasar por alto todas las demás, correctas y poco más. En el apartado sonoro, la cosa cambia, y mucho. La banda sonora es simplemente sublime, donde Zack Snyder hace una selección del rock y folk americano que se adecua perfectamente al tono patriótico (o antipatriótico) de la obra, con temas tan variopintos como algunos de Bob Dylan, Simon y Garfunkel, Jimmy Hendrix o The Smashing Pumpkins. Si he de criticar algo, criticaré la escena de sexo a ritmo de Leonard Cohen y su Hallelujah, que en vez de erotizar solo nos anima a la comicidad de la meta conseguida. Los efectos especiales están a la altura de lo que nos tiene acostumbrados (sino, 300 es un ejemplo claro) dando esa atmósfera cargada y oscura que impera sobre la película.
En resumen, una película increíble, de entretenimiento puro y duro pero que nunca renuncia a sus raices, ni a una profundidad en los personajes que la aleja del cine palomitero de otras obras de superhéroes. ¿El giro definitivo del cine de superhombres? No lo sabemos… pero sí que supone un paso más. Una zancada, más bien.
El Aragonés Errante
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Slumdog Millionaire
Written by Juan Jose on 25/02/2009 – 13:43 -
¿Cómo haces una crítica (buena o mala, es indiferente) a una película que se ha llevado ocho Oscars, cuatro Globos de Oro y siete Baftas? Supongo que eso condiciona bastante tanto la opinión como la predisposición al ir a ver la película. Sin embargo, intentaré abstraerme un poco de todo eso. Lo intentaré.
Slumdog Millionaire, por si algún asocial aislado del mundo aún no se ha enterado, es la última película dirigida por el incansable Danny Boyle, autor de entre otras, películas como 28 Días Después, Trainspotting, Sunshine o La Playa. Boyle no sólo ha rodado de todo un poco, sino que también en cuanto a calidad se ha ido moviendo de lo muy bueno (Las dos primeras) a las pasables (las dos segundas). Con Slumdog Millionaire ha dado el pelotazo, coronándose como uno de los mejores. La pregunta es… ¿Se lo merecía?
Jamal Malik es un joven indio el cual se presenta a la versión local de ¿Quién quiere ser millonario? con la esperanza de ganar y así, quizá, recuperar un amor perdido: El de Latika, interpretada por una actriz de la que tendremos que estar atentos: Freida Pinto. Por el camino, en cambio, sucederá que conforme vaya acertando las respuestas, la desconfianza se apoderará de su actuación. ¿Hace trampas? ¿Es un genio? Y así llegará hasta la última pregunta, la cual no se sabe si realizará o no porque será detenido por posible fraude.
La historia es sencilla, si bien su ejecución no tanto. El metraje, de casi dos horas de duración, irá saltando en el tiempo para mostrarnos la infancia y juventud de nuestro protagonista, así como la actualidad en la comisaría o su intervención en el programa. Tres historias que, de forma paralela, intentarán juntar las piezas de un puzzle que a su alrededor amontona miseria y pobreza.
La película esta llena de bellas fotografías, de la idiosincrasia de un país realmente precioso (por fuera) y podrido (por dentro), y nos regala algunas postales como la que arriba adjunto. Sin embargo, tanto la fotografía como el sonido no creo que sobresalgan sobre la historia. Acompañan. Hacen su función, como en tantos otros filmes. En realidad, es lo de menos en la cinta. Y eso creo que debería haberse visto reflejado en los Oscars. (No he podido evitarlo, influyeron…)
La cinta, recordemos, contaba con un presupuesto de 15 millones de dólares aproximadamente. Recordemos que Benjamin Button contó con cerca de 160 millones para su rodaje. ¿A donde quiero llegar? Pues a que con un presupuesto ajustado y una historia ínfima, Danny Boyle consigue conmovernos con una historia de amor de las de antes, de las historias que llegan adentro y no dejan indiferente a nadie. Por cierto, que la cinta del británico ya ha recaudado más de 100 millones en taquilla. La pregunta es obvia. ¿Tiene más merito por tener menos presupuesto? No lo creo, pues es innumerable la cantidad de películas que con nu bajo presupuesto han sido un bombazo, no sólo de calidad. Pero sí hay que reconocerselo como un hándicap más.
La siguiente pregunta también es obvia: ¿Se merecía ocho Oscars? Mi opinión es que no. Sin duda, es una de las mejores películas del año. Pero recordemos que ocho Oscars no estuvieron al alcance de tantos. Obras como La Lista de Schindler o Star Wars amontonaron siete cada una. Obras como Titanic o El Retorno del Rey, once. ¿Merece Slumdog Millionaire ocho? Claramente no, pues creo que es necesario algo más que una buena película para tal reconocimiento. Ha de suponer una revolución. Un clásico. Sin embargo, sí es una gran película. Sí merece reconocimiento, y sí merece ser visionada.
En definitiva, una película que se adentra en los barrios de los perros de chabola (Slumdogs) y en los mundos de riqueza de los que tienen más (Millionaires) para ofrecernos una historia que no va en ninguno de los dos sitios, o tal vez en todos: El amor.
El aragonés Errante
PD: Recordemos que la polémica también ha ido unida al título: En la India, fue calificada de “La pornografía de la pobreza”, mientras que después dieron palmas con las orejas con los premios. También se habló de explotación infantil, y de dar una imagen errónea del país. Quien se pica…
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Resistencia
Written by Juan Jose on 17/01/2009 – 14:35 -
Hace poco nos abordaba en taquilla uno de los pocos títulos que últimamente parece llamar la atención al público, acrecentado por el bajo nivel fílmico del resto de la oferta. Resistencia (Defiance originalmente) es la película que nos trae Edward Zwick, que debo recordar que es el artífice de, para mí, grandes películas como El Último Samurai o Diamante de Sangre. A sus ordenes se ponía Daniel Craig, un actor que me parece de lo mejorcito últimamente, pudiendolo haber visto enfundado en traje negro en la dupla Casino Royale y Quantum of Solace de James Bond, que aunque la primera sea bastante mejor que la segunda, no dejan de ser una revisión de la saga bastante acertada, y que nos acerca a Bond a un estilo m
ás Bourniano.
En ésta ocasión viajaremos hasta la Alemania Nazi, y más concretamente a un grupo de cuatro hermanos judios, los cuales habitan en Polonia y durante el asedio alemán se ven obligados a esconderse en un bosque donde intentarán oponer resistencia a los nazis, aliándose con los Rusos de la zona y formando un grupo cada vez más numeroso. Es una historia basada en hechos reales, en la cual el director estuvo trabajando la friolera de ocho años. Los hermanos se completan con Liev Schreiber (proximamente se le verá en la piel de Sabertooth en X-Men Origins: Wolverine), Jamie Bell y George MacKay.
Se nos plantea de primeras otra de alemanes o nazis. La primera impresión, como con El Niño con el Pijama de Rayas es la misma. Sin embargo, como en la anteriormente citada, también se nos muestra desde otro prisma distinto. Una historia paralela, algo que no salta a la vista en la idiosincrasia de la historia alemana. En éste caso, una resistencia formada por judios exiliados en un bosque, en el que tienen que sobrevivir con lo que tienen, y se les plantea el dilema moral de si hacer lo correcto, o asaltar a otra gente. De conseguir comida y provisiones de forma ilegal, o ser legales y arriesgarse a morir. De ser personas, o no serlo.
Una película directa, fluida, rápida, que no se entretiene. Sabe a lo que va, y lo ofrece. Profunda en sus diálogos, nos adentra en la barbarie nazi desde el punto de vista de los judíos. Pero sin dejar de lado la acción que aunque no sea abundante, sí es suficiente para rellenar los huecos de una trama densa. Y tanto el decorado, como el paisaje y el atrezzo están cuidadosamente preparados.
Intentaría buscarle algún fallo, pero no comete errores de bulto. No es una obra maestra, pues para eso hacen falta muchísimas cosas. Y tampoco lo pretende ser. Pero merece los 5 euros de la entrada, y merece perder el tiempo sentados delante de ella.
Y eso, tal como está el cine actualmente, es mucho. Muchísimo.
El aragonés Errante
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Appaloosa
Written by Juan Jose on 17/12/2008 – 11:39 -
Que el Western es el género cinematográfico por excelencia, no es mentir. Y que ha ido en declive poco a poco en clara desventaja frente a otros géneros como el Thriller, o el Sci-Fi, tampoco lo es. Y si decimos que, junto con El tren de las 3:10, nos encontramos ante el intento de hacer resurgir un género tan emblemático como lo es el de cowboys, mucho menos.
Y hete aquí un Western de los de toda la vida: Los hombres muy hombres, las mujeres muy putas, y los duelos a muerte. No hay cabida para la limpieza, ni para el orden. Todo es sucio, negro, vaporoso, podrido y corrupto. Corre el whisky y ruedan los casquillos. Los apaches acechan y los Sheriffs se las ven putas para hacer que la ley se cumpla.
Virgil Cole (Ed Harris) es la mitad de una dupla de pistoleros que se completa con Everett Hitch (Viggo Mortensen), los cuales se dedican a vender sus habilidades a los mandos de las armas de fuego a cambio de ofrecer sus servicios como defensores de la ley en aquellos pueblos donde la ley no es capaz de hacerse valer por sí misma ni de las autoridades locales. Así, vagando en busca de trabajo, llegan hasta Appaloosa, pues el Sheriff del lugar ha sido vilmente asesinado por un forajido (Jeremy Irons) y su banda. Renée Zelleweger y Ariadna Gil se encargarán de la parte femenina de la historia.
Con una historia típica y tópica, y unos personajes típicos y tópicos, nos encontramos ante una película que está rodada como Ed Harris quiso. Y se nota que hizo lo que le dió la gana, como con la difícil Pollock, pues la película adolece de demasiada personalidad. Se gusta a sí misma, en su fotografía, en sus diálogos, en sus escenas, y puede pecar de lenta en algunos tramos, los cuales pueden sacar del clima tan bien creado por el equipo.
Sin embargo, la película sale a flote, entre otras cosas por el buen hacer de los actores, pues un plantel compuesto por Ed Harris, Jeremy Irons y un genial Viggo Mortensen, forzosamente ha de ser bueno. Y el resultado, lo es. La historia, gira en torno al personaje de Everett, osea se, Mortensen, y desde su punto de vista está narrada, con una calidad interpretativa lejos (gracias a Dios) de la soporífera Alatriste, para adentrarse en las profundidades de la relación de Harris y Mortensen como justicieros del oeste.
Y esque Appaloosa cuenta con todo lo necesario para ser un gran Western: Una historia atractiva, tipos duros, mujeres, tiros, y una buena ambientación. Y eso no se le puede negar al título de Ed Harris. Con una banda sonora a cargo de Jeff Beal bastante normalita, pero suficiente, tenemos una fotografía exquisita, llena de matices suaves, oscuros, marrones, claros, polvorientos y sepia como aquellas películas del oeste que antaño reinaban.
Si tuviera que decir algo malo por contrato, sería la pretenciosa campaña de marketing que ha desarrollado el título, con una frase que peca descaradamente de egocentrismo y que, dicho sea, es falsa: “El mejor Western desde Sin Perdón.” Sinceramente, creo que El Tren de las 3:10 es un poco superior a una Appaloosa que lo tiene todo, que lo hace todo bien, pero que no lo hace por igual a lo largo del metraje.

Y eso, en una película extensa, hace que sea un bache cuanto menos considerable. Pero, aún con todo, estamos ante uno de los mejores intentos de resucitar el Western. Y eso, siempre es una buena noticia.
El aragonés Errante.
Crepúsculo
Written by Juan Jose on 13/12/2008 – 0:44 -RECOMENDACIÓN PREVIA: Si alguien va a verla, le recomiendo encarecidamente que se busque un cine en el extrarradio, cuanto más lejos de la civilización mejor, o bien asistir a la sesión más golfa posible. Sino, atenéos a las suprahormonadas consecuencias…

Bien, realmente vengo algo condicionado. Siempre se va al cine condicionado, pues hay veces que vas a ver una película esperando algo en concreto, o hay veces que las espectativas superan ampliamente a cualquier producto, saliendo decepcionado. Hay casos, los menos, en los que vas sin ganas pero sales encantado, pues sin ganas no sueles ir. Por último, puede ser que que esperes algo y te den más, pero es la excepción que confirma la regla.
Con ésta película, iba condicinado, pero iremos por partes. Crepúsculo es una de las últimas adaptaciones de una novela al celuloide, llevada a cabo por Catherine Hardwicke (que por cierto, ha sido despedida para las próximas de la saga) y que recoge el testigo, supongo que a posta (todo planeado por la Warner, seguramente) de Harry Potter que como ya sabemos toca a su fin en 2009.
Necesitaban otra saga taquillera, que atrayera fans y no fans, y que sustentara sus arcas. Y la han encontrado. La trama ideada por Stephanie Meyer nos cuenta la historia de Bella Swan, una chica que por desavenencias familiares termina viviendo con su padre en el recóndito y frío pueblo de Forks, un lugar
donde habitan los Cullen, una extraña familia de raras costumbres y los cuales desprenden un aura especial, como místico. Uno de los hijos, Edward Cullen, será el culpable de que Bella se enamore perdidamente de él, y así nacera una relación peligrosa, pues los Cullen resultan ser vampiros, y su mundo un mundo lleno de pelígros y enemigos…
La historia en sí misma no es mala, pues nos situa un universo de vampiros y licántropos, pero en realidad es un mundo light del mismo, pues se obvian muchos aspectos de la idiosincrásia vampírica que hacen que los más tradicionales se lleven, de primeras, las manos a la cabeza. Una vez entras en la mecánica y la mentalidad de la obra, no es mala del todo. Sin embargo, adolece de un par de fallos o tres que realmente no sé discernir si son así a propósito, pero no me creo que algo se pueda hacer tan mal a drede. Alguna razón ha de haber.
Los fallos, pueden resumirse en una clara predisposición a ser un producto adolescente, con clara vocación a ser forro de carpetas de quinceañeras de hormonas alteradas, o simplemente un producto marcadamente femenino. Ésto, no es malo del todo, pero se vuelve error si te venden la moto de que en realdiad es una historia de vampiros con amor, cuando en realidad es una historia de amor con algo de vampiros. Y para ésto, voy a copiar un comentario a una crítica de otro blog, y que creo retrata con bastante exactitud la obra:
Mete en una batidora a una adolescente de ciudad que tiene que ir a vivir al pueblecito de su padre, una chica súper adulta para su edad, rara pero guay “llevo converses y vestidos porque soy moderna” (cuanto mal hizo la Mª Antonieta de la Coppola).
Añádele un chico malote pero súper mono y agítalo todo bien.
Salpimentar la mezcla con una pizca de “vampirismo” prepúber.
Remueve bien la masa y déjala resposar en un bol edulcorado, tanto que es capaz de matar diabético.
Y ¡tachán! Número uno en taquilla listo para comer.
Otro de los fallos es, sin duda, el casting. Robert Pattison, a.k.a. Edward Cullen, y en general toda la familia Cullen, cumplen con las expectativas, aunque los personajes no se puede decir que sean precisamente complejos. Pattison realiza la típica interpretación británica, como la que se le puede atribuir a Daniel Radcliffe, a.k.a. Harry Potter, sin altibajos interpretativos que resalten. Sin embargo, la elección de Kristen Stewart es simplemente un atentado terrorista contra el cine. Se pasa todo el metraje con unos aires emo de suicida incomprendida que no sé si en el libro (pues aun no lo he leido) está reflejado, pero dan ganas de que se corte el cuello a mitad de film. Realmente patético, pues en la única escena que cambia el gesto, para enfadarse e indignarse, e incluso decepcionarse y ponerse nerviosa al mismo tiempo, con algo de miedo incluido, resulta que le sale una pataleta infantil. Por último, no puedo dejar de hablar del casting sin
mencionar al malo de la película. James (Cam Gigandent), cuya maldad y ferocidad se basa en torcer la cabeza y hacer como que esnifa un olor de forma casi caricaturizada, resulta ser el enemigo más feroz que uno de los vampíros de la cinta ha visto en trescientos años de vida. Sin embargo, su trama dista bastante de la leyenda, y no quiero spoilear más. Una incoherencia que no entenderé nunca.
Y otro fallo que me gustaría comentar es sobre el aspecto visual. Todo muy emo, con muchos grises, lúgubres, pantanos, verdes, y oscuros. Sin embargo, me quiero fijar en los maquillajes. ¿Es obligatorio que tanto Bella (no vampíra al menos reconocida) como la familia Cullen adolezcan de palidez extrema? Supongo que los Cullen sí, pero me pregunto a remolque… ¿Es necesario que se les maquille el rostro, pero se les olvide maquillar los brazos? Pues supongo que los fríos vampiros son frios tanto en la cara como en los brazos. Creo que, consecuencia de tan nefasta caracterización, es la impresión que causa Edward Cullen y a ratos Bella de ser seres vomitivos, y cuando digo vomitivos me refiero a personas a punto de vomitar. Lucen unos aspectos realmente de zombie, y no creo que eso esté en el guión.
Como parte del aspecto visual me gustaría tambien recalcar los efectos especiales. Si haces que la gente corra deprisa, salte mucho y sean muy rápidos, no puedes hacer que se noten los cables, que los pies no rocen el suelo al correr, o que la velocidad se base en una estela difuminada cutre. Tenía que decirlo
Son fallos que, aunque extensos, realmente no son tan importantes como para decir que la película es malísima. Si sabes de que va la cosa, y sabes que realmente es una historia romántica con aspecto de cuento de vampíros light, no defraudará. No es una obra de arte, ni lo pretendía ser. Pretende vender. Y seguir vendiendo con la saga. Y eso está asegurado incluso antes de haberla estrenado.
El aragonés Errante.

PD: Mis sentimientos chocan. Como cinéfilo y amante del cine como arte, la película no me da para un aprobado. Sin embargo, como producto de entretenimiento que toda película es, sí que cumple con las espectativas. Mi veredicto se ve dividido por tal disyuntiba, y quizá la apruebe pues, sabiendo lo que es, todo se hace mucho más llevadero.

