Death Race

Written by Juan Jose on 13/10/2008 – 23:29 -

Con 1 hora 45 minutos aproximadamente de duración, el director Paul W. S. Anderson nos trae un remake de Death Race 2000, antigua película de 1975 de culto. A éste señor se le conoce, y se le mantiene en la industria mayoritariamente por las adaptaciones de videojuegos al cine que con sus hordas de fans le han retribuido decentes taquillas en películas como Mortal Kombat, Soldier, la saga de Resident Evil o AVP (Alien vs Predator). La calidad de ellas es bastante irregular, siendo algunas aceptables y las otras no tanto.

Sin embargo, ésta vez nos trae un remake de una obra de Roger Corman (protagonizada por David Carradine y Sylvester Stallone) para los cinéfilos. Esta vez nos trae a Jason Statham, un actor que a mí personalmente me gusta ver como el nuevo Bruce Willis, osea se: Un paso por delante de Steven Seagal o Sylvester Stallone pero uno por detrás de Will Smith en cuanto la acción palomitera se refiere.

En lo que a ésta película se refiere, nos encontramos de nuevo con un producto bueno. Una película que sabe lo que quiere ser, y lo es. Una atracción de feria con personajes definidos (y algo estereotipados) y unos efectos especiales correctísimos que deleitarán al más simple, y que entretendrán a la gran masa cinéfila de butaca inquieta.

Y esque nos presentan la historia del tricampeón de carreras Jensen Ames (Jason Statham) que intenta sacar adelante a una mujer y un hijo. Sin embargo, se le acusará de un delito que no cometió (homicidio de su amada) y será recluido en Terminal island, donde su máxima mandataria (Joan Allen) tiene montado un negocio a base de carreras de coches armados hasta los dientes donde se juega a muerte por la victoria. Ella dirige la Death Race. Un negocio en que aquel que llegue a cinco victorias será libre, pero no resultará tan fácil como parece, pues los adversarios no son unos benditos. Huelga decir que el invento es líder de audiencia y las ventas por su visión se disparan ante los distintos corredores, haciendo incapié en un misterioso “Frankenstein”…

Partiendo de una premisa interesante, se nos desarrolla casi toda la película en la penitenciaria-circuito de Terminal island, de decoración Ciber Punk y poblada como ya dije de tópicos vivientes: El matón de la prisión, el negro creyente, y el bueno de la película inflado a esteroides. Y como no podría ser de otro modo, un espectáculo tan varonil no podría ir rematado de otra forma que con unas copilotos de infarto para los suicidas que se atrevan a competir por su libertad.

Y es aquí donde se gusta el filme, demostrando que la acción es acción porque entretiene, y así ha de ser. Comentarios hirientes, ingeniosos, escenas de acción muy bien traidas y un no sobreactuado exceso de cámara en mano hace que disfrutemos cada etapa de la Death Race con ansiedad por seguir viendo visceras, explosiones y estrategias imposibles.

Una banda sonora como no podría ser de otra forma, llena de temas rockeros, con algún apunte de hip hop gangsta que tanto se destila en barrios bajos de las ciudades americanas, y poco espacio para la tranquilidad de unas guitarras frenéticas que envuelven el orgasmo visual que es Death Race.

En cuanto al apartado interpretativo, no hay mucho que decir. Los papeles, aunque bien definidos, son bastante poco profundos excepto en el protagnista, que se nos presenta como un “indefenso” exconvicto centrado en su familia al que se la arrebatan para el lucro más sucio, convirtiéndose en una maquina de dar leches como panes. Y en ese papel, Statham, es un crack.

Una película digna de ver en pantalla grande, aunque no más de una vez, y que nos dará la sensación de haber bien gastado casi 6 euros, como cuando pagas casi 6 euros por alguna atracción de Port-Aventura. Solo que sentado en butaca y con unas palomitas en el regazo. Para nada más. Ni nada menos.

El aragonés Errante

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El tren de las 3:10

Written by Juan Jose on 02/10/2008 – 22:25 -

Dicen que hay dos tipos de personas: Los que les gusta el Western, y los que no entienden de cine.

Partiendo de esa base, tenemos El tren de las 3:10 (traducción literal de 3:10 to Yuma), película que me abstendré de valorar sobre su distribución con un año de retraso con semejante reparto y metraje que hablaré a continuación. Un remake de la película con mismo nombre de hace años, pero con una visión un tanto distinta de los protagonistas (sobre todo del granjero) y un final distinto, mucho mejor que el de su original y, a mi modo de ver, mucho más coherente.

James Mangold, poseedor de dos Oscars por Girl, Interrupted (Inocencia interrumpida) y Walk the Line (En la cuerda floja, biopic de Johnny Cash), nos trae un western al uso, sin novedades tangibles a primera vista, pero con la tecnología y el buen saber hacer de la modernidad cineasta actual.

La trama nos cuenta la historia de Ben Wade (Russell Crowe), un famoso forajido, conocido por su crueldad casi tanto como por su puntería y velocidad a los revólveres, que tras asaltar una diligencia con su banda decide parar en un pueblo a descansar, pero es capturado por las fuerzas del orden. Sin embargo, será juzgado en Yuma, para lo cual tiene que coger el tren de las 3:10 a Yuma que pasa por Contention. Pero su traslado hasta dicha población no será fácil puesto que la banda de Wade, liderada por Charlie Prince (Ben Foster) un pistolero un tanto amanerado pero igual de despiadado que su líder, e igual de rápido con las armas.

Para lidiar con semejante panorama, el Sheriff tendrá que recurrir a una comitiva de pistoleros que protejerán la ruta hasta su destino, para lo cual es contratado Dan Evans (Christian Bale), un granjero veterano del ejercito de la Unión al que la sequía y un intento de echarlo de sus tierras quemando su granero le harán la vida dificil tanto para él como para su familia, por lo que se verá obligado a aceptar el encargo por la suculenta recompensa ofrecida.

Sin embargo, durante el trayecto se forjará una relación entre el granjero y el forajido que sin llegar a la amistad, tensará la cuerda de los acontecimientos. Y esque el Ben Wade de Crowe es sencillamente genial. Un forajido descorazonado pero que realmente tiene unos motivos y un ingenio inusual. Me recuerda vagamente al Joker de Ledger, y eso me encanta. Un villano bien definido y claro en sus ideas, rodeado de algo de misticismo y despiadado como pocos.

El personaje de Dan Evans, sin ser tan interesante sigue unas pautas correctas que nos llevan a enfatizar con él con gran facilidad, y rápidamente estaremos metidos en una historia épica, bien rodada, en la que el final nos dejará claramente satisfechos. Porque el final es simplemente espectacular.

Sin embargo, como ya os comentaba lo realmente interesante de la cinta es la relación entre ambos coprotagonistas, que se forjará a base de balazos y tensiones. Wade psicoanalizará a Evans de forma constante, sometiendolo a interrogatorios casi metafisicos en el transcurso de su viaje, indagando en sus motivaciones y descubriendo que en realidad incluso empatiza con él, y viceversa. Dan Evans poco a poco irá mirando con otros ojos al sanguinario forajido del que todo el mundo huye, dando lugar a una evolución en la cinta que desemboca en algo totalmente distinto a lo que se plantea de inicio. Como digo, una delicia rodada de forma perfecta.

Un Western a la antigua usanza, pero que no defraudará a nadie. Muy buena de principio a fin, con una ambientación espectacular y un duelo de actores que, para mí, roza lo titánico. Un Bale en ebullición contra un Crowe que no tiene porqué demostrar lo bueno que es.

Con una duración de dos horas, una vuelta de tuerca más al viejo Oeste americano donde los sin ley son los amos, y los granjeros sufren por sobrevivir en un ambiente atípico. Ésta vez el peligro no proviene de los Apaches, indios y demás idiosincrasia americana, sino que recae en un único personaje que entra asesinato y asesinato, se dedica a leer la biblia, dibujar de manera sorprendente y a observar una sociedad que le asquea.

En la banda sonora tampoco encontramos estridencias. Guitarras eléctricas americanas, temas del Oeste clásicos y mucho folklore. Nada que objetar.

Sin duda, una gran película que sufrió la inocencia de una distribución estúpida y muy poca repercusión mediática, a la que sólo se le hizo mención tras el taquillazo de Christian Bale en The Dark Knight. Triste, pero es así.

A veces, el cine, o los que lo llevan, es injusto.

El aragonés Errante

PD: Como cierre, postre, guinda o queseyo, un poster de la película que a mi relamente me ha gustado mucho más que el de más arriba.

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Wanted

Written by Juan Jose on 13/09/2008 – 14:32 -

Timur Bekmambetov. Sólo con saber que este tío está en el puesto de director de una película podemos saber dos cosas: Que la película que vamos a ver es un festival de fuegos de artificio y efectos digitales, y que con casi toda seguridad, saldrás impresionado.

El autor de la saga “Guardianes…” con sus Guardianes de la Noche, Guardianes del Día y la aún en preproducción Guardianes del Crepúsculo se hizo famoso gracias a esta saga siendo un abanderado del nuevo cine y todo un icono casi mito en su Rusia natal. Con ese currículum se mudó a Hollywood para disponer del mayor taller de pirotécnia y fantasía posible. Y se nota.

Con Wanted, nos encontramos con casi dos horas de algo que no hay que tomar en serio. Si te sientas en la butaca pensando que vienes a ver buen cine, saldrás desilusionado. Con Wanted, hay que sentarse, acomodarse, y simplemente vaciar la cabeza para dejar hueco a la orgía visual que se nos viene encima.

Nos encontramos con Wesley Gibson (James McAvoy), un joven pringado que mientras en la oficina es humillado constantemente por su obesa jefa, en el ámbito personal no le va mucho mejor. En un cochambroso apartamento, su mejor amigo se tira a su novia en sus ratos libres, lo que conlleva una relación tensa entre los “tortolitos”. Todo cambiará en un supermercado donde la espectacular Fox (Angelina Jolie) le revela que es hijo de el mejor asesino jamás conocido, y que él tiene el mismo don. Y por ende, deberá entrar en una organización milenaria conocida como la Hermandad para poder vengar a su padre y matar a su asesino. Será entrenado y entre misión y misión verá más cerca su objetivo, aparentemente…

Siendo un guión no del todo original, si que notamos ciertas excentricidades del director plasmadas en ella, pero el guión es lo de menos. La bacanal de choques, balazos, ralentizaciones, saltos imposibles y demás parafernalia post-matrix es patente en dos de cada tres escenas. Incluso cuando parece que no hay nada, lo habrá.

Con un James McAvoy correcto (Y para algunas más que eso), que me recuerda a ésta hornada de jovenes actores pseudoadolescentes como Shia Laboeuf, nos inundan las retinas de escenas imposibles, cierto grado erótico y un fino humor psicodélico y para nada abrumador. No da tiempo a aburrirse, quizá si a hacerse un pelín pesada en su parte central con aquel rollo del Sensei y el alumno que tanto nos trillan desde Hollywood.

Sin embargo, a lo que pestañees volverás a ver balas volando. Angelina Jolie cumple su papel de mujer fatal, quizá con abuso de planos cortos como reclamo para la testosterona de la sala, y un Morgan Freeman que francamente, nunca lo hace mal. No sabes si bien, muy bien, o perfecto, pero es un actor que lo pongas donde lo pongas, te mejora la cinta.

Dicen que está basada en el cómic homónimo. Pero va a ser que no. Coge la idea, el aura, la ambientación, y poco más. Sin embargo, no por no ser un calco del comic deja de ser mala. Al revés. Palomitera 100%. Recomendable si tu única pretensión es pasar un buen rato sin mucho esfuerzo.

El aragonés Errante

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The Dark Knight

Written by Juan Jose on 02/09/2008 – 6:36 -

The Dark Knight (El caballero Oscuro aquí) es la primera película de Batman en la que no aparece el susodicho superhéroe en el título. Primero, porque no es “otra película vacía y palomitera de superhéroes”. Y segundo, y ésto es más subjetivo, porque la película no es sólo Batman.

Cristopher Nolan vuelve con su idea de revitalizar la saga de un superhéroe que había caido en la desgracia más absoluta. Hasta cuatro cintas en las que podemos encontrar al justicieron enmascarado, dos dirigidas por Tim Burton, y dos por Joel Schumacher.

Las de Burton, muy de su estilo, seguían la pauta de los comics, con personajes colorídos, una ciudad de Gotham muy gótica… mientras que Schumacher directamente reventó al personaje con unos trajes esperpénticos, unos enemigos de risa y unas interpretaciones pésimas.

Nolan, decidió revivir y honrar homenaje a uno de los personajes de comics más queridos. Para ello, con Batman Begins, nos situaba ya en lo que sería su saga. Mucho más profunda, más oscura, y lleno de matices y dilemas morales. Como Batman siempre se mostró de un tiempo a esta parte.

Con los personajes ya asentados, una carta, un comodín o Joker en la escena final de la cinta nos introducía lo que sería su secuela. El encontronazo entre Batman, y el Joker, némesis por excelencia y uno de los villanos más queridos en el universo DC, y en el mundo del comic.

Respaldado por un reparto de lujo, mantenía a un Christian Bale en ebullición, prescindía de la sosa Katie Holmes para poner en su lugar a mi juicio a una normalita Maggie Gyllenhaal, y seguía con unos titánicos Gary Oldman, Morgan Freeman y el gran Michael Caine. Y para el nuevo personaje principal, se anunciaba la participación de Heath Ledger. Nominado a los Bafta, Globos de Oro y los Oscars por su papelón en Brokeback mountain, era una elección curiosa.

Jack Nicholson se oponía en rotundo, declarando que debería de volver a ser él el nuevo Joker, y que nadie le había pedido ni consejo ni permiso. El histriónico actor, padecía de envidia, de la mala, ante la imposibilidad de volver al estrellato con su creación más famosa.

En dos horas y media de película, tenemos una cinta de mafias. Película policiaca, de serie negra, con tintes épicos por la presencia de dos titanes protagonistas.

Batman, como el salvador de la oscuridad, se enfrenta a los miedos de sobrepasar la línea que separa la legalidad del justiciero. Una dualidad moral patente en cada decisión, y que marca claramente la línea argumental de su personaje. Sin el lastre de tener que presentar a nadie, el director se lucra con la profundidad en las lineas de diálogo, relegando la acción a un plano coprotagonista (que no secundario) de la cinta.

Sin embargo, Batman no es el protagonista. Desde todo punto, se puede afirmar que las dos horas y media frenéticas de El caballero Oscuro pertenecen al Joker.

Heath Ledger declaró que para éste papel, se encerró un mes en una habitación de hotel con maquillajes, un diario, y los comics de Batman que serían referencia para moldear su Joker. Tras ello, reconoció tambien que dicha preparación le dejó algo “tocado”, y padecía de insomnio. Las malas lenguas hablan de que el personaje le corrompió hasta el suicidio.

Sin embargo, yo hablaré del Joker. Porque Ledger no interpreta al Joker. Es el puto Joker. Un villano atormentado, perturbado y perturbador. Un Joker loco, rabioso, anárquico y sádico. Algo masoquista, y valedor de los medios para un fin. No busca dinero, no busca fama, como se dice en el mismo film, sólo es un hombre que disfruta viendo arder al mundo.

Tanto Nolan como los guionistas, y el propio Ledger, querían un Joker genuino. Cada palabra del diálogo, cada gesto, cada secuencia, cada plano, está mimado concienzudamente para recrear a un Joker que no se nos cuenta de donde viene. Ni a donde va. Pero captamos la esencia de su personaje. Como en los comics, es una fuerza de la naturaleza, el caos por el caos, y la sombra de Batman. Él lo completa, y viceversa. Una pareja de baile condenada a soportarse de por vida.

Sin embargo, tambien tenemos a un Aaron Eckart que toda crítica relega a un segundo plano en su papel como Harvey “Dos-Caras” Dent. Quizá no sea muy ceñido a comic tanto su origen como su trama, pero desde luego, el actor consigue cautivarnos con su sentido de la justicia y su “doble” elección para todo. Para mí, aunque no llega al nivel del Joker, es un muy buen complemento.

La trama, aunque enrevesada en su ejecución, nos trae una historia simple pero completa: Batman (Christian Bale) ha de seguir enfrentandose a las masas de delincuentes que azota Gotham. A ésto hay que sumar que Maroni se ha hecho con el control de las mafias, y afloran los imitadores de Batman que deciden actuar por su cuenta. Y si no fuera poco, aparece el Joker dispuesto a martirizar hasta enloquecer al mundo. Gordon (Gary Oldman) tendrá que aliarse con Batman y Harvey Dent, fiscal del distrito, para intentar poner fin a todo ésto, pero con el Joker de por medio, no será nada facil, ni para él, ni para todos los demás, incluida Rachel (Maggie Gyllenhaal).

Con un inicio de cinta a lo “Heat” (atraco a banco incluido) y un villano inspirado en “La naranja Mecánica”, la película nos mece en sus dos horas y media que, espero, en el DVD alarguen con escenas extras. Puesto que en los trailers, se puede ver alguna imagen que no aparece en el film. Eso sí, con lo que hay, tampoco hace falta más para saciar la sed. De momento.

Por último, una gran película no lo sería sin una gran BSO. Y Hans Zimmer firma una banda sonora de escándalo. No os voy a descubrir a Zimmer, pero para quien no le suene, le diré simplemente esto: Gladiator y Piratas del Caribe. Introduciendo un terco pitido in crescendo en los planos tensos con su tema Why so Serious? claramente en referencia al Joker, consigue no desentonar, y lo que es mejor, tensar aun más la cuerda en las escenas ya de por sí tensas. Una BSO limpia, oscura, gótica, sublime, acorde con una cinta de éste calibre. Como en Batman Begins, vuelve a convencer.

Aclamada por muchos, y quizá algo excesiva en el marketing que nos hacía estar algo escépticos (A mucho ruido…) y que, para mí, es una de las películas del año. Y sí, soy de los que piden, reclaman, ruegan y solcitan el famoso Oscar póstumo para Heath Ledger. A falta de ver lo que viene en actores secundarios y de reparto, me aventuro a decir que puso el liston alto. Muy alto.

PD: Al cierre de éste articulo, nos encontramos con que es la segunda película en toda la historia en superar los 500 millones de recaudación, intentando alcanzar a Titanic. Cuando el río suena…

Y de regalo, si habéis llegado hasta aquí, el tema Why so Serious? de la BSO de esta obra de arte, de otro genio: Hans Zimmer. Un temazo tenso y oscuro.

PD 2: Y al que le interese, le dejo estos tres clips de la película, aviso de que son DE LA PELÍCULA, eso si, en VO. Realmente el doblaja al español es de los mejores que he visto, pero viendo estos fragmentos, tengo ganas de hincarle el diente al DVD para verla en VO íntegramente… Hasta aquí de Batman, que ya vale. Se nota que me ha gustado… ¿No?


(Qué grande es el truco de magia del Joker…)

El aragonés Errante

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Wall-E

Written by Juan Jose on 18/08/2008 – 22:07 -

No la iba a ver. Lo juro, no tenía intención de verla. Por lo general, las películas de animación no me llaman mucho la atención. Pero la buena crítica que iba recibiendo la cinta que nos ocupa me hizo cambiar de idea, y cuanto menos darle una oportunidad. Sin duda alguna, hice bien.

De la mano de Pixar y Disney nos llega Wall-E, lo último en animación, y puede que un cambio de rumbo en la filosofía Disney, algo estancada en su animación últimamente.

Porque Wall-E es una cinta para niños, sí, pero también es cine. Cine en estado puro. Desde una banda

sonora muy bien cuidada (pasando por referencias claras al musical “Hello, Dolly”) hasta un personaje carismático, gracioso y porqué no decirlo, muy muy parecido al ya mítico Cortocircuito, comedia de 1986 que todos recordarán, y que en un inicio fue concebida como thriller oscuro y con “Número 5″ o “Johnny 5″ como arma de destrucción militar que escapa al control humano.

Volviendo a Wall-E, nos cuenta la historia del homónimo Wall-E: Una máquina creada con el fin de limpiar y empaquetar basura, que se ha quedado sola en la tierra limpiando la mierda que los humanos hemos creado, destruyendo así el planeta. Por éste hecho, la raza humana se ha visto obligada a emigrar, puestos en órbita en la nave Axioma, con todo lujo de comodidades, viendose visto reducidas sus capacidades autosuficientes más básicas, donde incluimos el andar. Un día, aterriza Eve (maldita manía de traducir todo al revés, en España la conocemos como Eva) un droide encargado de buscar y analizar vida orgánica en la tierra para ver si es viable un retorno.

Con esta premisa básica, tenemos hora y media de ternura, de paisajes preciosos, de música, de robots y de torpeza. Porque tambien hay humor, un humor mudo. Porque hasta bien entrada la película no oímos nada. En toda la película, Eve y Wall-E no llegan a pronunciar más de 5 “palabras”, por denominarlo de alguna manera. Y sin embargo, no dejan de lado la transmisión de emociones, que nos hace incluso apenarnos en algunos casos de nuestro protagonista.

Si puedo ponerle un fallo, todo sea por criticar (¿verdad Piku?) diré que el final es muy básico. Predecible. Influye, supongo, que es un film para niños. Pero creo que está resuelto de una manera un poco forzada. Y hasta aquí, puedo leer.

Por lo demás, un título que está haciendo buenas taquillas y que, efectivamente, las merece. Se aleja del tópico de las cintas infantilas para ahondar un poco en la animación adulta. Y acierta.

¡Corten!

El aragonés Errante.

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