El niño con el Pijama de Rayas
Written by Juan Jose on diciembre 6, 2008
Para criticar ésta película, se puede haber leido el libro o no. Da lo mismo. Sí es verdad que El niño con el Pijama de Rayas es una de las mejores adaptaciones al cine de una novela, pues le es fiel casi página a página, excepto en un punto muy concreto que comentaré más adelante.
Mark Hernan adapta la exitosa novela de John Boyle a la gran pantalla para contarnos una (otra) historia de nazis. Y es otra historia de nazis, porque no pasa a englosar las listas de films con dicha temática, sino que la trata de forma diferente.
La historia es simple: En época de nazis y judíos, una familia vive felizmente en Berlín. El padre (David Thewlis) es un comandante del ejército alemán, y vive con su esposa (Vera Farmiga) y sus dos hijos, un niño y una niña. Bruno (Asa Butterfield) es el menor, y es un chico feliz que vive la infancia de forma tranquila jugando con sus amigos hasta que un buen día, su familia ha de mudarse. Su padre es enviado por Hitler a trabajar en otro lugar, y la familia se ve obligada a viajar. Al llegar, Bruno descubre un lugar lúgubre, feo y solitario, donde no tiene qué hacer, así que decide hacer lo que siempre le ha gustado hacer: Explorar. Sin embargo, pronto sus exploraciones darán sus frutos y encontrará una misteriosa granja que, separada del resto del mundo por una verja, acoge a un niño solitario y moribundo llamado Shmuel, el cual siempre viste (al igual que todos los inquilinos de la triste granja) un pijama azul de rayas sucio y usado. Pronto se harán amigos, en un ambiente poco propicio para ellos…
Para empezar, he de decir que la película huye de las típicas películas nazis, donde se expone de forma cruda la realidad de un régimen cruel. Rehuye de contarnos lo que ya sabemos. De hecho, y que yo recuerde, se obvia el hecho de que el campo de concentración en torno al cual gira la historia, en el libro sea Auschwitz. Se rehuye también de mostrarnos las atrocidades nazis, y sólo se dejan entrever en sutiles pinceladas en forma de escenas o comentarios varios. Eso, sin duda, es un punto a favor. No hace falta contar lo que ya sabemos. Y el director lo sabe, y se centra en la historia que quiere contar: La de Bruno.
Y es aquí donde difiere del libro: La película se deshace del toque infantil e ingenuo que el narrador del libro (pudiendose considerar en el mismo una prolongación de Bruno en forma de voz en off) y nos expone las cosas desde una objetividad y distancia prudenciales. Supongo que habrá gente que le guste, y gente que no. Pero yo a éste hecho, lo veo otro acierto, pues aunque nos saca de la aureola de infantilismo y de la subjetividad de Bruno con la que se narra la historia, se gana en profundidad y seriedad tan necesarias en la historia que se quiere contar.
Con una fotografía estupenda, y una BSO normalita, destaca la interpretación de los dos niños, pues es en ellos donde recala toda la trama. Sus espaldas se ven empujadas por todo el protagonismo, aunque haya más personajes. Ellos son una mera comparsa de su relación, y de como fueron los años nazis para familias normales y corrientes, ajenas a ese horror.
Estamos ante una película de duración corta (como el libro), y eso hace que junto con su perfecta factura y una historia más que digna, nos de como resultado una pequeña obra de arte, un bombón de licor que se deshace en la boca, y con un final agridulce que te deja secuelas durante los momentos siguientes a su visionado. Capaz de emocionar sin tener que recurrir a tópicos alemanes, un título altamente recomendable.
El aragonés Errante
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