Babylon A. D.

Written by Juan Jose on 23/10/2008 – 18:45 -

Babylon A. D., o simplemente Babylon, es el nuevo trabajo de Vin Diesel, para lo que ésta vez, como el mismo confesó, salió de las fronteras de las manos directoras de Hollywood para rodar algo europeo, o con cierto regustillo europeo. Para ello, Mathieu Kassovitz (ya debutó en tierras americanas con la floja Gothika) nos traslada una historia que, como no, es adaptación de un libro de Maurice G. Dantec.

El protagonismo esta vez se lo juega con Michelle Yeoh, el toque oriental que todo “buen” título americano debe tener últimamente. Antes, la costumbre era meter a algún personaje de color, y, ahora, la tendencia es el cine asiático. Es curioso. Junto a ella, nos encontramos a la bella Mélanie Thierry. Como secundario de lujo, tenemos a Gérard Depardieu.

La acción, nos situa en un mundo poco esperanzador, sucio y deprimente, donde un veterano mercenario retirado (Vin Diesel) es contratado para escoltar el viaje de una joven (Melanie Thierry) desde Rusia hasta América costeado por un mafioso. Sin embargo, el viaje se complica puesto que la chica lleva en su interior la clave genética para engendrar al nuevo mesías. A su alrededor, farsantes y vendedores se arremolinan ante la posibilidad de tener en sus manos tan valioso “objeto”, acechando cada minuto de viaje.

Algunos pueden pensar que las películas que el bueno de Vin rueda son de lucimiento personal. Nos encontramos en su haber con cintas tan espectaculares como el inicio de la saga 2 Fast 2 Furious (Ahora por su cuarta entrega también con él en su elenco protagonista, retomando así la trama con una precuela), la explosiva xXx, o incluso una comedia familiar. En realidad, esta película no es nada.

No es nada por un hecho relevante, y creo que incluso determinante: Desde la productora, se recortó una cinta que duraba 160 minutos de extensión hasta un metraje de… ¡90 minutos! Parece ser que tras visionarla, decidieron que 70 minutazos de cinta no servían para nada. Y es justo lo contrario.

Durante toda la película, se echa en falta cada minuto de esas tijeras malditas. Se nota en cada toma que faltan cosas. Personajes que saben cosas que hace un segundo no sabían, saltos temporales curiosos, o simplemente una intermitencia desesperante hacen de esta película algo triste. Muy triste. No me extraña nada que el bueno de Kassovitz se desentendiera del producto una vez acabado, pues seguro no fue lo que él ideó en un principio.

Con el resto de cosas que la productora nos dejó, poco se puede hacer. Sí, hay acción. La coprotagonista es guapa. Y Vin Diesel sigue en forma. Y ya. El resto, como podría ser una presencia de filosóficas conversaciones o situaciones de moral metafísica dudosa, se quedan en meras referencias de refilón puesto que, obviamente, no caben. Y es una pena, porque un producto que apuntaba maneras, se queda en un taquillero estreno de mierda que con protagonista famoso, hará tan buena caja como alguna obra de arte incomprendida.

Amigos, ésto es cine. Triste pero cierto. Babylon se convierte de un proyecto esperanzador, a un producto potable, nada recomendable pero que dejará con un sabor amargo. Con la sensación de que a todo le falta sal. Sustancia. 70 Kg de sustancia más concretamente.

Como colofón, la definición de su director: Un mal episodio de 24. Igual es mucho decir para ésta película.

El aragonés Errante

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Death Race

Written by Juan Jose on 13/10/2008 – 23:29 -

Con 1 hora 45 minutos aproximadamente de duración, el director Paul W. S. Anderson nos trae un remake de Death Race 2000, antigua película de 1975 de culto. A éste señor se le conoce, y se le mantiene en la industria mayoritariamente por las adaptaciones de videojuegos al cine que con sus hordas de fans le han retribuido decentes taquillas en películas como Mortal Kombat, Soldier, la saga de Resident Evil o AVP (Alien vs Predator). La calidad de ellas es bastante irregular, siendo algunas aceptables y las otras no tanto.

Sin embargo, ésta vez nos trae un remake de una obra de Roger Corman (protagonizada por David Carradine y Sylvester Stallone) para los cinéfilos. Esta vez nos trae a Jason Statham, un actor que a mí personalmente me gusta ver como el nuevo Bruce Willis, osea se: Un paso por delante de Steven Seagal o Sylvester Stallone pero uno por detrás de Will Smith en cuanto la acción palomitera se refiere.

En lo que a ésta película se refiere, nos encontramos de nuevo con un producto bueno. Una película que sabe lo que quiere ser, y lo es. Una atracción de feria con personajes definidos (y algo estereotipados) y unos efectos especiales correctísimos que deleitarán al más simple, y que entretendrán a la gran masa cinéfila de butaca inquieta.

Y esque nos presentan la historia del tricampeón de carreras Jensen Ames (Jason Statham) que intenta sacar adelante a una mujer y un hijo. Sin embargo, se le acusará de un delito que no cometió (homicidio de su amada) y será recluido en Terminal island, donde su máxima mandataria (Joan Allen) tiene montado un negocio a base de carreras de coches armados hasta los dientes donde se juega a muerte por la victoria. Ella dirige la Death Race. Un negocio en que aquel que llegue a cinco victorias será libre, pero no resultará tan fácil como parece, pues los adversarios no son unos benditos. Huelga decir que el invento es líder de audiencia y las ventas por su visión se disparan ante los distintos corredores, haciendo incapié en un misterioso “Frankenstein”…

Partiendo de una premisa interesante, se nos desarrolla casi toda la película en la penitenciaria-circuito de Terminal island, de decoración Ciber Punk y poblada como ya dije de tópicos vivientes: El matón de la prisión, el negro creyente, y el bueno de la película inflado a esteroides. Y como no podría ser de otro modo, un espectáculo tan varonil no podría ir rematado de otra forma que con unas copilotos de infarto para los suicidas que se atrevan a competir por su libertad.

Y es aquí donde se gusta el filme, demostrando que la acción es acción porque entretiene, y así ha de ser. Comentarios hirientes, ingeniosos, escenas de acción muy bien traidas y un no sobreactuado exceso de cámara en mano hace que disfrutemos cada etapa de la Death Race con ansiedad por seguir viendo visceras, explosiones y estrategias imposibles.

Una banda sonora como no podría ser de otra forma, llena de temas rockeros, con algún apunte de hip hop gangsta que tanto se destila en barrios bajos de las ciudades americanas, y poco espacio para la tranquilidad de unas guitarras frenéticas que envuelven el orgasmo visual que es Death Race.

En cuanto al apartado interpretativo, no hay mucho que decir. Los papeles, aunque bien definidos, son bastante poco profundos excepto en el protagnista, que se nos presenta como un “indefenso” exconvicto centrado en su familia al que se la arrebatan para el lucro más sucio, convirtiéndose en una maquina de dar leches como panes. Y en ese papel, Statham, es un crack.

Una película digna de ver en pantalla grande, aunque no más de una vez, y que nos dará la sensación de haber bien gastado casi 6 euros, como cuando pagas casi 6 euros por alguna atracción de Port-Aventura. Solo que sentado en butaca y con unas palomitas en el regazo. Para nada más. Ni nada menos.

El aragonés Errante

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