Crepúsculo

Written by Juan Jose on 13/12/2008 – 0:44 -

RECOMENDACIÓN PREVIA: Si alguien va a verla, le recomiendo encarecidamente que se busque un cine en el extrarradio, cuanto más lejos de la civilización mejor, o bien asistir a la sesión más golfa posible. Sino, atenéos a las suprahormonadas consecuencias…

Bien, realmente vengo algo condicionado. Siempre se va al cine condicionado, pues hay veces que vas a ver una película esperando algo en concreto, o hay veces que las espectativas superan ampliamente a cualquier producto, saliendo decepcionado. Hay casos, los menos, en los que vas sin ganas pero sales encantado, pues sin ganas no sueles ir. Por último, puede ser que que esperes algo y te den más, pero es la excepción que confirma la regla.

Con ésta película, iba condicinado, pero iremos por partes. Crepúsculo es una de las últimas adaptaciones de una novela al celuloide, llevada a cabo por Catherine Hardwicke (que por cierto, ha sido despedida para las próximas de la saga) y que recoge el testigo, supongo que a posta (todo planeado por la Warner, seguramente) de Harry Potter que como ya sabemos toca a su fin en 2009.

Necesitaban otra saga taquillera, que atrayera fans y no fans, y que sustentara sus arcas. Y la han encontrado. La trama ideada por Stephanie Meyer nos cuenta la historia de Bella Swan, una chica que por desavenencias familiares termina viviendo con su padre en el recóndito y frío pueblo de Forks, un lugar donde habitan los Cullen, una extraña familia de raras costumbres y los cuales desprenden un aura especial, como místico. Uno de los hijos, Edward Cullen, será el culpable de que Bella se enamore perdidamente de él, y así nacera una relación peligrosa, pues los Cullen resultan ser vampiros, y su mundo un mundo lleno de pelígros y enemigos…

La historia en sí misma no es mala, pues nos situa un universo de vampiros y licántropos, pero en realidad es un mundo light del mismo, pues se obvian muchos aspectos de la idiosincrásia vampírica que hacen que los más tradicionales se lleven, de primeras, las manos a la cabeza. Una vez entras en la mecánica y la mentalidad de la obra, no es mala del todo. Sin embargo, adolece de un par de fallos o tres que realmente no sé discernir si son así a propósito, pero no me creo que algo se pueda hacer tan mal a drede. Alguna razón ha de haber.

Los fallos, pueden resumirse en una clara predisposición a ser un producto adolescente, con clara vocación a ser forro de carpetas de quinceañeras de hormonas alteradas, o simplemente un producto marcadamente femenino. Ésto, no es malo del todo, pero se vuelve error si te venden la moto de que en realdiad es una historia de vampiros con amor, cuando en realidad es una historia de amor con algo de vampiros. Y para ésto, voy a copiar un comentario a una crítica de otro blog, y que creo retrata con bastante exactitud la obra:

Mete en una batidora a una adolescente de ciudad que tiene que ir a vivir al pueblecito de su padre, una chica súper adulta para su edad, rara pero guay “llevo converses y vestidos porque soy moderna” (cuanto mal hizo la Mª Antonieta de la Coppola).

Añádele un chico malote pero súper mono y agítalo todo bien.

Salpimentar la mezcla con una pizca de “vampirismo” prepúber.

Remueve bien la masa y déjala resposar en un bol edulcorado, tanto que es capaz de matar diabético.

Y ¡tachán! Número uno en taquilla listo para comer.

Otro de los fallos es, sin duda, el casting. Robert Pattison, a.k.a. Edward Cullen, y en general toda la familia Cullen, cumplen con las expectativas, aunque los personajes no se puede decir que sean precisamente complejos. Pattison realiza la típica interpretación británica, como la que se le puede atribuir a Daniel Radcliffe, a.k.a. Harry Potter, sin altibajos interpretativos que resalten. Sin embargo, la elección de Kristen Stewart es simplemente un atentado terrorista contra el cine. Se pasa todo el metraje con unos aires emo de suicida incomprendida que no sé si en el libro (pues aun no lo he leido) está reflejado, pero dan ganas de que se corte el cuello a mitad de film. Realmente patético, pues en la única escena que cambia el gesto, para enfadarse e indignarse, e incluso decepcionarse y ponerse nerviosa al mismo tiempo, con algo de miedo incluido, resulta que le sale una pataleta infantil. Por último, no puedo dejar de hablar del casting sin mencionar al malo de la película. James (Cam Gigandent), cuya maldad y ferocidad se basa en torcer la cabeza y hacer como que esnifa un olor de forma casi caricaturizada, resulta ser el enemigo más feroz que uno de los vampíros de la cinta ha visto en trescientos años de vida. Sin embargo, su trama dista bastante de la leyenda, y no quiero spoilear más. Una incoherencia que no entenderé nunca.

Y otro fallo que me gustaría comentar es sobre el aspecto visual. Todo muy emo, con muchos grises, lúgubres, pantanos, verdes, y oscuros. Sin embargo, me quiero fijar en los maquillajes. ¿Es obligatorio que tanto Bella (no vampíra al menos reconocida) como la familia Cullen adolezcan de palidez extrema? Supongo que los Cullen sí, pero me pregunto a remolque… ¿Es necesario que se les maquille el rostro, pero se les olvide maquillar los brazos? Pues supongo que los fríos vampiros son frios tanto en la cara como en los brazos. Creo que, consecuencia de tan nefasta caracterización, es la impresión que causa Edward Cullen y a ratos Bella de ser seres vomitivos, y cuando digo vomitivos me refiero a personas a punto de vomitar. Lucen unos aspectos realmente de zombie, y no creo que eso esté en el guión.

Como parte del aspecto visual me gustaría tambien recalcar los efectos especiales. Si haces que la gente corra deprisa, salte mucho y sean muy rápidos, no puedes hacer que se noten los cables, que los pies no rocen el suelo al correr, o que la velocidad se base en una estela difuminada cutre. Tenía que decirlo

Son fallos que, aunque extensos, realmente no son tan importantes como para decir que la película es malísima. Si sabes de que va la cosa, y sabes que realmente es una historia romántica con aspecto de cuento de vampíros light, no defraudará. No es una obra de arte, ni lo pretendía ser. Pretende vender. Y seguir vendiendo con la saga. Y eso está asegurado incluso antes de haberla estrenado.

El aragonés Errante.

PD: Mis sentimientos chocan. Como cinéfilo y amante del cine como arte, la película no me da para un aprobado. Sin embargo, como producto de entretenimiento que toda película es, sí que cumple con las espectativas. Mi veredicto se ve dividido por tal disyuntiba, y quizá la apruebe pues, sabiendo lo que es, todo se hace mucho más llevadero.

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